Expandirse con franquicia permite crecer de manera más rápida y con un menor coste. Pero no es oro todo lo que reluce: si no se hace bien, los riesgos pueden dispararse.

Por eso es fundamental contar con un buen asesoramiento en materia de franquicias consultoría.

1. Sentar una buena base

El crecimiento de una franquicia puede ser sorprendentemente rápido y algunas marcas han “muerto de éxito” a causa de una expansión descontrolada, ya que el franquiciador cede parte de la marca a terceros. Por eso es fundamental sentar una buena base de partida. Estos son algunos puntos claves a tener en cuenta:

  • Fijar las pautas a seguir. Hay que asegurarse de establecer unas normas y de que el franquiciado las va a obedecer, y qué va a ocurrir en el caso de su incumplimiento. En este sentido hay que tener en cuenta que cualquier modificación por parte del franquiciado debe ser consultada antes al franquiciador.
  • Documentación. Crear un dossier comercial,con la descripción de la marca comercial y las pautas a seguir, el uso de la identidad corporativa y las obligaciones financieras con el socio (requisitos financieros, canon de entrada y royalties). Confeccionar un manual operativo/corporativo y elaborar los contratos pertinentes con el emprendedor.
  • Elaboración de una estrategia. Marcar los objetivos de desarrollo, elaborar un plan de crecimiento y zonas prioritarias de implantación, así como la demarcación de zonas exclusivas, para que no pueda haber otro establecimiento de la misma marca en las cercanías.
  • Definir el perfil del franquiciador. El éxito de una franquicia depende en un 20% de la casa matriz y en un 80% del franquiciado. En los socios se deposita la imagen de la marca, así que ha de establecerse una relación de confianza. Fijar el perfil del emprendedor para una red de franquicias es, por tanto, una forma de asegurarse el éxito venidero. Una vez seleccionado el emprendedor, hay que transmitirle el know how de la empresa, es decir, la experiencia y conocimientos de la marca, así como las perspectivas de futuro. Lo ideal es que el nuevo socio pueda trabajar previamente durante un tiempo en una franquicia para que pase por los diferentes puestos y conozca a fondo el negocio en el que quiere invertir.

2. Ubicación

La selección de la ubicación es un factor determinante. Abrir una franquicia en el lugar equivocado puede ser fatal. Hay que valorar las posibilidades comerciales de la localización, el target de la zona, el tamaño del negocio… Consulta Franquicias cuenta con un departamento especializado en estudiar las zonas más idóneas para la implantación de franquicias, teniendo en cuenta las características concretas de cada una.

3. Experiencia en el mercado

La experiencia del franquiciador es un punto definitivo para el éxito, por eso se desaconseja crear una franquicia si el negocio no ha tenido antes un tiempo de “rodaje”, que nunca puede ser inferior a un año. Es necesario que el producto haya experimentado las oscilaciones en el mercado y haya superado un periodo de prueba para saber si su éxito se debe a una moda pasajera o no. Ese tiempo de “rodaje” también es necesario para estudiar si el modelo de negocio es franquiciable, ya que algunas empresas no son aptas para crecer a través del sistema de franquicias.

En este sentido, se recomienda evitar los negocios basados en modas pasajeras o cuya proyección a medio plazo es difusa. Es mejor apostar por un sector estable.

 

Fuente: consultafranquicias.es