El modelo de negocio de franquicia está ya consolidado dentro de las economías globales y por ello favorece un crecimiento en la facturación y la expansión de las empresas. Pero conseguirlo no es fácil.

Las franquicias globales cumplen los siguientes aspectos:

Tienen en cuenta y conocen la realidad de cada país

Aceptan la diversidad de cada región y tienen la capacidad de adaptarse. Para ello es imprescindible tener un partner adecuado que conozca la realidad política y socioeconómica en cada país, así como las particulares características del sector.

Su proyecto está consolidado, con un crecimiento estable

Aquellas empresas con unos objetivos de negocio claros, que apuestan por la formación continua y el servicio a su red de franquiciatarios, lo tienen más fácil para ampliar la red paulatinamente e ir consolidándola.

Cuentan con la experiencia y conocimiento del sector

Aquellas franquicias creadas como respuesta a una necesidad puntual tendrán una vida corta mientras que aquellas empresas con un valor de marca garantizado, con años de experiencia y expertise en su sector ofrecen una mayor garantía de éxito. Las empresas que, además, incorporen la innovación en su ADN y la acompañen de una evolución constante supondrán un valor añadido diferenciador.

Disponen de un equipo de expertos en todas las áreas

El apoyo del franquiciatario con un equipo multidisciplinado, formado adecuadamente en cada ámbito y una sólida estructura en el país, bien organizada con una alta capacidad de gestión son dos pilares fundamentales para el desarrollo de la franquicia y el buen funcionamiento en cada país.

 

Fuente: entrepreneur.com