Como cualquier pequeño empresario, los futuros franquiciadores deben de tratar de dejar todos los cabos bien atados antes de lanzarse a abrir una enseña. Te mostramos los errores más comunes al comenzar la andadura como franquiciados y, sobre todo, cómo no cometerlos.

No establecer objetivos claros

Si se establecen objetivos desde el principio, toda la organización puede concentrarse en tareas claras y priorizar en sus funciones. Para definir estos objetivos hay que recordar que deben ser “específicos, mensurables, alcanzables y relevantes”.

No pensar en el fracaso

Mantener una actitud positiva y confiada es muy importante a la hora de abrir tu propia franquicia. Pero también hay que pensar en el fracaso y en las acciones que pueden llevarte a él. Ponerse en el peor de los escenarios puede ayudarte a solventar problemas futuros de manera efectiva.

No conocer el negocio

Si quieres abrir tu propia franquicia es importante que conozcas bien el funcionamiento de ésta. Muchos de los asociados se lanzan sin saber demasiado del modelo de negocio ni de la forma de trabajar. Para no caer en este error, puedes plantearte ser empleado en la franquicia antes de propietario, así conocerás todos los detalles antes de ser el dueño de la enseña.

No buscar información

Tan malo es dejarse seducir por los premios y buenas críticas de las cadenas como hacer caso omiso. Antes de abrir una franquicia trata de informarte por todos los medios posibles. Leer críticas buenas y malas te harán adquirir una visión global del negocio que estás a punto de adquirir.

No firmar pensando en “ser tu propio jefe”

Una de los elementos fundamentales en una red de franquicias es la uniformidad. Esto significa renunciar a la libertad de tener tu propio negocio. Serás el dueño de tu establecimiento pero tendrás que seguir las directrices de la central. Si vas a firmar, asume tu rol desde el principio.

 

 

Fuente: franquicias.emprendedores.es